Tanto la madre como Mia fueron víctimas de la violencia de género. Mientras la madre relataba la dramática noche en la que la beba fue metida en el lavarropas por su padre. Su hermanito de 6 años esta muy inquieto pedía permiso a su mamá para hablar. Finalmente, me dijo:
"mi mamá me mintió, me dijo que se había caído y roto la cabeza. Pero, en realidad, fue Lucas (el padre de Mia) que le pego con un palo." Y a continuación dice: "eso es violencia de género".
viernes, 1 de septiembre de 2017
Un día con Luis Emilio
Viernes 16 de agosto de 2013. Salgo de mi casa 7.30 am, voy a Mataderos a la casa de Luis Emilio, tiene 20 años y TGD. Voy a pasar todo un día con él para hacer un fotoreportaje.
Llegamos. Antes de cruzar la calle hacia la puerta de la casa, veo una ventana que tiene la persiana medio levantada se asoma la cara de un joven, que rápidamente abre la ventana y me pregunta: "Cómo te llamas?". Esta pregunta se iba a repetir a lo largo del día. Es una de las formas que tienen los chicos autistas de establecer un vínculo con el otro.
Arrancamos el día.
Luis estaba emocionado, contento, corría por toda la casa, se reía. Me quería enseñar todo: su habitación, el perro que estaba en la terraza, como escribía en la compu, el lavarropas..."le encanta lavar la ropa", me cuenta su mamá.
Mientras armo la cámara, Luis me pregunta: "de qué color son tus medias?", le respondo: "verdes". Enseguida, como si fuese parte del mismo tema me dice: "el 23 de octubre es miércoles" , la primera vez que me lo dijo no le presté atención. Pero, como esta frase se repitió constantemente durante todo el día, al llegar a mi casa lo primero que hice fue ver si el 23 de octubre caía miércoles...y efectivamente era así. Los chicos autistas tienen mucha memoria visual, me cuenta su mamá que a Luis Emilio le encanta mirar los almanaques.
Termino de armar la cámara: la levanto, lo miro por el visor, hago foco ... le saco una foto e inmediatamente sale corriendo para la cocina a buscar un dibujo que hizo para mi. En el dibujo se ve un auto azul y algunas palabras escritas. Luis es fanático de los autos, se sabe las marcas y los puede reconocer en la calle. El auto que más le gusta es la "Eco Sport".
Nos vamos para la escuela. En la escuela Luis me enseña todo lo que sabe hacer: lavar los platos, hacer un té, cambiar los bidones de agua, hacer manualidades, escribir palabras en la compu... Enseguida establecimos un vinculo y pudimos comunicarnos.
Mientras armo la cámara, Luis me pregunta: "de qué color son tus medias?", le respondo: "verdes". Enseguida, como si fuese parte del mismo tema me dice: "el 23 de octubre es miércoles" , la primera vez que me lo dijo no le presté atención. Pero, como esta frase se repitió constantemente durante todo el día, al llegar a mi casa lo primero que hice fue ver si el 23 de octubre caía miércoles...y efectivamente era así. Los chicos autistas tienen mucha memoria visual, me cuenta su mamá que a Luis Emilio le encanta mirar los almanaques.
Termino de armar la cámara: la levanto, lo miro por el visor, hago foco ... le saco una foto e inmediatamente sale corriendo para la cocina a buscar un dibujo que hizo para mi. En el dibujo se ve un auto azul y algunas palabras escritas. Luis es fanático de los autos, se sabe las marcas y los puede reconocer en la calle. El auto que más le gusta es la "Eco Sport".
Nos vamos para la escuela. En la escuela Luis me enseña todo lo que sabe hacer: lavar los platos, hacer un té, cambiar los bidones de agua, hacer manualidades, escribir palabras en la compu... Enseguida establecimos un vinculo y pudimos comunicarnos.
Luis tiene algunas obsesiones como repetir palabras, lavar ropa 5 veces x día, bañarse 3 veces al día y usar todo el shampoo...
Los chicos con TGD no miran a los ojos, algunos no pueden hablar, otros pueden decir algunas palabras sueltas...Pero, pueden querer, pueden reir, jugar, dibujar, cantar y bailar. Y sobre todo llegarte al corazón.
Los chicos con TGD no miran a los ojos, algunos no pueden hablar, otros pueden decir algunas palabras sueltas...Pero, pueden querer, pueden reir, jugar, dibujar, cantar y bailar. Y sobre todo llegarte al corazón.
jueves, 8 de enero de 2015
El dios de San Lorenzo
LLego al diario, luego de una semana de vacaciones, me doy cuenta de que olvidé todas mis claves!!!. Logro abrir el mail y me encuentro con 265 correos sin leer... Afuera: llueve.
Me dan una nota, la primer nota del 2015, la leo: "cancha de San Lorenzo en el bajo flores". Cargo el bolso al hombro, siento que pesa mil kilos. Arranco el año nuevo!.
Subo al remis, un Fluence negro polarizado: "un día de estos me van a secuestrar arriba de estos autos". Llego a la cancha, entro a la zona de vestuarios ubicado debajo de las tribunas. El lugar es oscuro, como un galpón que se usa para estacionar los autos.
El periodista me arrebata ansiosamente con un montón de pedidos fotográficos (yo escucho como un zumbido). Me dice: "tenemos que hacer fotos del jugador con la camiseta, sin la camiseta, de cuerpo entero, retratos, parado, sentado, haciendo jueguito, con pelota, sin pelota....." y no sé cuántas cosas más. De pronto... hace una pausa...respira...y yo.... respiro.
Me voy a dar una vuelta, recorro el lugar tratando de encontrar algo, miro... miro y de pronto un haz de luz entra por un hueco. Tengo el lugar!. Pienso: "el dios de San Lorenzo me mando esta bella luz". Pongo la cámara en medición puntual, paro al entrevistado. Le digo: "ves la luz?", "esta ahí" (señalo hacia el hueco), "mirala". Y luego...un segundo....en un click, se produce la magia: se imprime una nueva fotografía.
Me dan una nota, la primer nota del 2015, la leo: "cancha de San Lorenzo en el bajo flores". Cargo el bolso al hombro, siento que pesa mil kilos. Arranco el año nuevo!.
Subo al remis, un Fluence negro polarizado: "un día de estos me van a secuestrar arriba de estos autos". Llego a la cancha, entro a la zona de vestuarios ubicado debajo de las tribunas. El lugar es oscuro, como un galpón que se usa para estacionar los autos.
El periodista me arrebata ansiosamente con un montón de pedidos fotográficos (yo escucho como un zumbido). Me dice: "tenemos que hacer fotos del jugador con la camiseta, sin la camiseta, de cuerpo entero, retratos, parado, sentado, haciendo jueguito, con pelota, sin pelota....." y no sé cuántas cosas más. De pronto... hace una pausa...respira...y yo.... respiro.
Me voy a dar una vuelta, recorro el lugar tratando de encontrar algo, miro... miro y de pronto un haz de luz entra por un hueco. Tengo el lugar!. Pienso: "el dios de San Lorenzo me mando esta bella luz". Pongo la cámara en medición puntual, paro al entrevistado. Le digo: "ves la luz?", "esta ahí" (señalo hacia el hueco), "mirala". Y luego...un segundo....en un click, se produce la magia: se imprime una nueva fotografía.
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lunes, 5 de enero de 2015
Tatuaje
Estoy en una biblioteca, esperando a funcionarios del gobierno de la ciudad. Son las dos y media de la tarde, hace calor. La biblioteca ubicada en pleno barrio norte, tiene las paredes revestidas en una madera oscura que la hace muy misteriosa, es una casona antigua. De pronto, me transporto en mi imaginación, casi como en un sueño me veo en el 1900. Me imagino como viviría la gente allí, cómo estacionarían los carruajes, pienso en la vestimenta que tendría que usar en esa época, los miles de secretos que encierran esas paredes de las familias de la alta burguesía argentina.
De pronto...uno de los funcionarios llega apurado, totalmente transpirado, tomando un "gatorade" casi sin respirar. Me despierta de mi ensueño, vuelvo al 2014.
Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que estoy rodeada de ocho funcionarios de la ciudad, incluido un ministro. Arrancó el trabajo. Se sientan alrededor de una mesa muy grande, también de madera oscura, conversan. Hace tanto calor que no puedo ni escucharlos, sólo pienso en beber agua fría.
Me siento en una mesa que estaba apartada, mientras pienso cómo carajo resuelvo la nota. Siempre al acecho, sin dejar de mirar...siempre a una distancia prudencial para disparar.
Miro, miro...repaso el lugar: paredes, piso, techo. Me detengo en uno de los funcionarios que esta sentado delante mío. A través de su camisa blanca de lino veo un tatuaje. Entre cierro los ojos como queriendo enfocar y me doy cuenta que es el yin y yang....y que el tatuaje baja, como dibujando su columna vertebral, sigue ... baja... baja y se pierde....
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sábado, 27 de diciembre de 2014
Ese maldito instante preciso.
Estoy esperando a una actriz para hacerle unas fotos, el lugar es una productora de tv .... el único escenario posible depende de un rayito de sol que se filtra y rebota en unas ventanas espejadas.
De pronto. ..pasa lo que temía: una nube que pasa...lo tapa....la nube se corre y vuelve el rayito.... así desde hace media hora.
Siento como cierta ansiedad,me siento estresada por un rayito de sol...cosas que sentimos los fotógrafos cuando estamos al acecho por inmortalizar a la presa.
A veces, ocurre lo contrario. Una nota que se repite mucho últimamente es ir al micro centro porteño a hacer el precio del dólar. De pronto me encuentro parada en una esquina y un rayito de sol me sorprende, rebota dorado por todas las ventanas de los nuevos edificios que parecen espejados.... Entonces, se produce ese momento mágico, es instante preciso...solo hay que enfocar y disparar.
De pronto. ..pasa lo que temía: una nube que pasa...lo tapa....la nube se corre y vuelve el rayito.... así desde hace media hora.
Siento como cierta ansiedad,me siento estresada por un rayito de sol...cosas que sentimos los fotógrafos cuando estamos al acecho por inmortalizar a la presa.
A veces, ocurre lo contrario. Una nota que se repite mucho últimamente es ir al micro centro porteño a hacer el precio del dólar. De pronto me encuentro parada en una esquina y un rayito de sol me sorprende, rebota dorado por todas las ventanas de los nuevos edificios que parecen espejados.... Entonces, se produce ese momento mágico, es instante preciso...solo hay que enfocar y disparar.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
La reina.
Lunes 22 de diciembre, 6 am, un grado bajo cero, Bariloche. Vamos a Villa Langostura, 8.15 sale la embarcación que nos lleva al bosque de arrayanes.
Antes de llegar, la gente de prensa de la Embajada de Holanda, nos dice que primero irán con los fotógrafos holandeses a recorrer el terreno para elegir el lugar de la foto, mientras que el resto de los periodistas debemos aguardar adentro de la casita de Walt Disney. En fin...el lugar que eligieron no servía para nada...
El bosque estaba desierto, se nota que habían despejado el área: no se escuchaba ni el ruido de las aves, ni el sonido del viento, no volaba una mosca. Una quietud total. Más que el bosque de arrayanes parecía un bosque petrificado.
A lo lejos se ve una lancha chiquita que se acerca al muelle. Llegaron. Enseguida nos comunican que debemos ir hacia el muelle.
La familia real camina por el muelle, baja a la playa, se detiene, forman como un equipo de fútbol (mientras nosotros disparamos ráfagas de fotos). Se escucha a Máxima que dice: "ahora miramos a la izquierda, ahora al centro, ahora a la derecha (todos obedecen)."
Segundos después nos sorprenden caminando hacia nosotros por la playa, saltan las piedras grandes como si todos fueran bambis. Y nuevamente una foto con ellos sentados en un tronco: "miramos hacia la izquierda, al centro y a la derecha".
Antes de llegar, la gente de prensa de la Embajada de Holanda, nos dice que primero irán con los fotógrafos holandeses a recorrer el terreno para elegir el lugar de la foto, mientras que el resto de los periodistas debemos aguardar adentro de la casita de Walt Disney. En fin...el lugar que eligieron no servía para nada...
El bosque estaba desierto, se nota que habían despejado el área: no se escuchaba ni el ruido de las aves, ni el sonido del viento, no volaba una mosca. Una quietud total. Más que el bosque de arrayanes parecía un bosque petrificado.
A lo lejos se ve una lancha chiquita que se acerca al muelle. Llegaron. Enseguida nos comunican que debemos ir hacia el muelle.
La familia real camina por el muelle, baja a la playa, se detiene, forman como un equipo de fútbol (mientras nosotros disparamos ráfagas de fotos). Se escucha a Máxima que dice: "ahora miramos a la izquierda, ahora al centro, ahora a la derecha (todos obedecen)."
Segundos después nos sorprenden caminando hacia nosotros por la playa, saltan las piedras grandes como si todos fueran bambis. Y nuevamente una foto con ellos sentados en un tronco: "miramos hacia la izquierda, al centro y a la derecha".
jueves, 4 de diciembre de 2014
La cancha de temperley, donde deje una de mis 7 vidas.
Subo al Puente Pueyrredón y pasamos por la Iglesia de Plaza Constitución. Voy a Temperley a fotografiar a tres jugadores de fútbol. Acaban de ascender a primera división.
Llego a la confitería del club y uno de los jugadores no había llegado. Según el periodista: "el más importante de los tres". Ok, me siento en los sillones de la confitería, armo la cámara, me pido una coca light y un turrón.
Luego de casi una hora me empiezo a impacientar. Miro al periodista que mira como loco su celular, esperando algún mensaje, algún wathsapp, alguna respuesta por parte del jugador...que obviamente nunca llega. Trato de tranquilizar a mi compañero y le digo: "hay mucho lío de tránsito, por el paro de transporte, más que se juega el súper clásico..." Me dice: "el jugador vive a 10 cuadras". Yo pienso: "estos jugadores de fútbol que se creen divos y la ....que lo parió!.
Quince minutos antes de que empiece el entrenamiento nos abren la reja de la cancha, finalmente hacemos las fotos. Abro la reja de la cancha para salir, en ese momento la parte superior de la reja cae a un milímetro de mis pies. Un segundo...quedo paralizada, como que todo se detiene...mi mente estaba en blanco...vuelvo a pensar...escucho que la gente que estaba por ahí grita: "Uhhhh...casi....casi....se te cae en la cabeza!". Y yo que logro salir de mi parálisis mental pienso: "no era mi hora". Un hombre levanta la reja del suelo y se la lleva. Yo camino hacia la salida del club, paso por otro de los ingresos al estadio y hago esta foto:
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